Objeto de estudio: Reflexiones y críticas acerca del docente del siglo XXI y su rol en la
educación en valores.
Autora:
Rodríguez, Maribel.
Hoy en día cuando la sociedad atraviesa por un momento de
cambios vertiginosos que van desde la aplicación de las nuevas tecnologías de
información y comunicación a todas las relaciones sociales y personales, hasta
la pérdida del núcleo familiar como pilar fundamental de la formación del ser
humano; se evidencia una problemática discutida por muchos investigadores en el
área educativa y psicológica como lo es la pérdida de los valores, entre los
cuales se encuentran el respeto, cooperación, responsabilidad, amor, amistad,
tolerancia, entre otros. Al respecto Moleiro (2008) dice que “hoy se habla
mucho de la necesidad de educar en valores. Lo hacemos con preocupación, porque
además, cuando se habla mucho de algo es más una señal de escasez y no de
abundancia” (pág. 07)
En concordancia con lo expuesto se puede decir que el
problema de la falta de valores se experimenta cada día más en las aulas de
clase y en la comunidad cuando se observa a niños, niñas y jóvenes participar
de eventos violentos, del consumo de drogas, robos y embarazo precoz todo ello
aunado a los problemas familiares y sociales a los cuales se deben enfrentar.
En este sentido la investigadora, quien es docente de aula, ha convivido de
cerca con la realidad planteada y nota como la falta o escasez de valores como
dice Moleiro (2008) es un problema que
afecta directamente el proceso educativo, debido a que, un educando que no
tiene respeto por sí mismos y por los demás no demuestra interés por el
aprendizaje de conceptos, procedimientos y actitudes.
Siguiendo
con lo planteado se tiene que la educación debe servir para desarrollar,
fortalecer y afianzar los valores en el ser humano en formación “el hombre, en
su infancia, necesita apoyarse en los valores culturales, convertibles
fácilmente en muletas de viabilidad, consideradas como normas absolutas y
universales, por carecer de un juicio crítico personal” (Fermoso, 2000) De
acuerdo con esto, el proceso educativo debe centrar sus esfuerzos en el trazado
de objetivos que tengan que ver con el desarrollo de los valores en los
educandos. En este orden de ideas, es
el docente el principal responsable de moldear la personalidad del individuo en
sus primeros años de vida y, continuar con la maduración y afianzamiento de los
valores en la persona a lo largo de toda la etapa escolar, es sólo a través de
una educación en valores como puede conseguirse una sociedad igualitaria con
personas de integridad y alta moral que contribuyan al desarrollo social del
país. “Educar es el arte de acercarse al
alumno con respeto y amor, para que se despliegue en él una vida verdaderamente
humana. El educador es el partero del alma, el que ayuda a cada alumno a
conocerse y a quererse, el que confiere la energía y confianza para que cada
persona se atreva a caminar la senda de su propia realización” (Pérez, 2010;
14)
De anterior, se desprende el objeto de estudio de la
investigación planteada al tratar de puntualizar cual es el rol del educador en
la formación y desarrollo de los valores en los niños, niñas y jóvenes. Todo
ello tomando como referencia el hecho educativo como un proceso de
transformación y de cambio, el cual potencia en la persona aptitudes y
capacidades que le permiten adaptarse a la sociedad actual. Para ello se
esperan responder las siguientes interrogantes ¿Cuál es la labor del docente en
el desarrollo y afianzamiento de los valores en los educandos? ¿Cómo puede el
docente educar en valores en la sociedad actual? ¿Cuáles son los valores que
deberían fomentarse en la sociedad venezolana del siglo XXI?
Teniendo como punto de partida que el educador debe ser
el guía y modelo a seguir en la formación de valores se debe reflexionar acerca
del papel de éste en la educación en valores, pues, los valores más que un
concepto son en esencia una experiencia que solo puede transmitida a través del
ejemplo, es por ello que debe poseer características especiales y competencias
para fomentar los valores morales, culturales y éticos en los educandos.
En este sentido, el
paradigma cualitativo desde lo crítico reflexivo permita ahondar más en la experiencia de la
educación en valores en el aula de clase. El paradigma cualitativo presenta
una axiología o conjunto de valores,
cultura o elementos identitarios de los sujetos en su ámbito y fundamentada en
el estudio de los seres humanos. Éste se interesa por la realidad en donde las
personas interactúan y comparten un mismo sistema de valores, reglas y normas,
donde todo se construye socialmente, es eminentemente humanista y es por ello
que se adapta a la investigación propuesta acerca del rol del docente en la
educación en valores.
Epistemológicamente,
este plantea la construcción de una teoría desde la reflexión en la acción,
desde la praxis como encuentro crítico. Dentro del enfoque crítico y el énfasis
de un enfoque interpretativo, se puede decir que juntos comparten un criterio
de lo práctico, donde el sujeto se desempeña. La diferencia entre estos dos
enfoques, es que el enfoque interpretativo tiene un límite que es el personal,
mientras que el crítico va más allá de esto y lo hace enfocándose en el
carácter colectivo a través de una sociedad critica. Los individuos se
relacionan entre sí de forma estrecha puesto que hay una relación por el fuerte
compromiso para el cambio, donde el investigador es un sujeto más, y sus
métodos de mayor utilidad son el estudio de casos y técnicas participativas.
Asimismo,
se relaciona de una forma explícita la auto reflexión crítica a los procesos
del conocimiento en el cual tiene la finalidad de transformar la posición en
las relaciones sociales en un contexto de solución de conflictos de esta manera
la participación del grupo de investigación en el análisis e interpretación de
datos que se realiza mediante la discusión e indagación de alto nivel de
abstracción. (Martínez, 2006)
En
la interpretación de datos se interrelacionan factores personales, sociales
históricos y políticos por ende identificar el potencial de cambio y emancipar
a los sujetos al analizar de una forma concreta al cambio bajo la perspectiva
de una ideología compartida. El investigador toma partido en la realización de
la investigación, haciendo valer su concepción ideológica a fin de generar
transformaciones en sus resultados. La postura ideológica es vista como un
grupo de creencias que permiten tener un criterio ante la vida.
De
acuerdo con ello Habermas (1982) afirma que el saber es el resultado de la
acción humana motivada por necesidades naturales e intereses. Distingue tres
intereses constitutivos del conocimiento: el técnico, el práctico y el
emancipatorio. A ellos corresponden tres tipos de ciencias o disciplinas. El
enfoque de las ciencias empírico-analíticas incorpora un interés cognoscitivo
técnico; el de las ciencias históricas-hermenéuticas incorpora un interés
cognoscitivo práctico; y el enfoque de las ciencias, orientadas hacia la
crítica, incorpora el interés cognoscitivo emancipatorio.
A
partir de estas observaciones de Habermas, se llevan a cabo planteamientos
epistemológicos que consideran la naturaleza y el estatus del conocimiento
profesional generado en la escuela, como la búsqueda de categorías
epistemológicas que permitan reconstruir una teoría del conocimiento superadora
del reduccionismo cientificista que antagoniza el conocimiento científico
respecto al cotidiano, convirtiendo a aquél en una forma de ideología social y
a éste en mera actividad rutinaria e instrumental. Siguiendo a Habermas, se
considera que sólo desde una epistemología que reconozca la dialéctica que se
establece entre los intereses llamados subjetivos y el conocimiento objetivo,
podremos comenzar a dar cuenta de un conocimiento que emancipe el pensamiento
rutinario dominante en la escuela, en la perspectiva de generar un pensamiento
reflexivo y autónomo.
En
concordancia con lo expuesto, el rol del docente en la educación en valores se
enmarca dentro del enfoque crítico al resalta la labor del docente en la
formación integral de la persona, entendiéndose el hecho educativo como proceso
holístico, en el cual deben predominar los valores culturales, morales, ético y
socialistas que la sociedad venezolana necesita para avanzar en la creación del
nuevo ciudadano comprometido con su entorno.
Así
mismo, desde el punto de vista educativo, su importancia recae en la educación
como agente movilizador del cambio en la persona, de la transformación de
realidades, de lo que se tiene a lo que se quiere tener como sociedad, en este
sentido, se habla de una educación en valores donde el hombre reconozca en la
comunidad las fortalezas para construir la patria nueva y una vida
completamente feliz, donde lo importante no sea el capital monetario sino el
humanista, en el cual se termine con la explotación del hombre y la naturaleza
para el beneficio de pocos y se favorezca al pueblo como un todo.
En
concordancia con lo expuesto, se tiene un aspecto pedagógico que permitirá
reconocer las características del docente que forma en valores a sus educandos,
así como su responsabilidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los
mismos. La importancia de este aspecto tiene que ver con el uso de estrategias,
métodos y técnicas que faciliten la aprehensión de los valores como parte de la
persona y pilar de las relaciones humanas.
Bibliografía
Fermoso, P. (2000) Teoría de la educación. Editorial Trillas. México.
Martínez, M. (2002). Conferencia presentada en el Congreso
Internacional sobre el Nuevo Paradigma de la Ciencia de la Educación: la Posibilidad de Ser.
Mexicali (México): 12-15 Nov. En http://u.s.b.ve/miguelm/
Moleiro, M. (2008) Iniciación a los valores. Editorial San Pablo. Caracas-Venezuela.
Pérez, A. (2010) Padres. Primeros y principales educadores de los hijos. Editorial
San Pablo. Caracas-Venezuela.
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