sábado, 1 de junio de 2013



Objeto de estudio: Reflexiones y críticas acerca del docente del siglo XXI y su rol en la educación en valores.
Autora: Rodríguez, Maribel.

            Hoy en día cuando la sociedad atraviesa por un momento de cambios vertiginosos que van desde la aplicación de las nuevas tecnologías de información y comunicación a todas las relaciones sociales y personales, hasta la pérdida del núcleo familiar como pilar fundamental de la formación del ser humano; se evidencia una problemática discutida por muchos investigadores en el área educativa y psicológica como lo es la pérdida de los valores, entre los cuales se encuentran el respeto, cooperación, responsabilidad, amor, amistad, tolerancia, entre otros. Al respecto Moleiro (2008) dice que “hoy se habla mucho de la necesidad de educar en valores. Lo hacemos con preocupación, porque además, cuando se habla mucho de algo es más una señal de escasez y no de abundancia” (pág. 07)
            En concordancia con lo expuesto se puede decir que el problema de la falta de valores se experimenta cada día más en las aulas de clase y en la comunidad cuando se observa a niños, niñas y jóvenes participar de eventos violentos, del consumo de drogas, robos y embarazo precoz todo ello aunado a los problemas familiares y sociales a los cuales se deben enfrentar. En este sentido la investigadora, quien es docente de aula, ha convivido de cerca con la realidad planteada y nota como la falta o escasez de valores como dice Moleiro (2008)  es un problema que afecta directamente el proceso educativo, debido a que, un educando que no tiene respeto por sí mismos y por los demás no demuestra interés por el aprendizaje de conceptos, procedimientos y actitudes.
Siguiendo con lo planteado se tiene que la educación debe servir para desarrollar, fortalecer y afianzar los valores en el ser humano en formación “el hombre, en su infancia, necesita apoyarse en los valores culturales, convertibles fácilmente en muletas de viabilidad, consideradas como normas absolutas y universales, por carecer de un juicio crítico personal” (Fermoso, 2000) De acuerdo con esto, el proceso educativo debe centrar sus esfuerzos en el trazado de objetivos que tengan que ver con el desarrollo de los valores en los educandos.      En este orden de ideas, es el docente el principal responsable de moldear la personalidad del individuo en sus primeros años de vida y, continuar con la maduración y afianzamiento de los valores en la persona a lo largo de toda la etapa escolar, es sólo a través de una educación en valores como puede conseguirse una sociedad igualitaria con personas de integridad y alta moral que contribuyan al desarrollo social del país.  “Educar es el arte de acercarse al alumno con respeto y amor, para que se despliegue en él una vida verdaderamente humana. El educador es el partero del alma, el que ayuda a cada alumno a conocerse y a quererse, el que confiere la energía y confianza para que cada persona se atreva a caminar la senda de su propia realización” (Pérez, 2010; 14)
            De anterior, se desprende el objeto de estudio de la investigación planteada al tratar de puntualizar cual es el rol del educador en la formación y desarrollo de los valores en los niños, niñas y jóvenes. Todo ello tomando como referencia el hecho educativo como un proceso de transformación y de cambio, el cual potencia en la persona aptitudes y capacidades que le permiten adaptarse a la sociedad actual. Para ello se esperan responder las siguientes interrogantes ¿Cuál es la labor del docente en el desarrollo y afianzamiento de los valores en los educandos? ¿Cómo puede el docente educar en valores en la sociedad actual? ¿Cuáles son los valores que deberían fomentarse en la sociedad venezolana del siglo XXI?
            Teniendo como punto de partida que el educador debe ser el guía y modelo a seguir en la formación de valores se debe reflexionar acerca del papel de éste en la educación en valores, pues, los valores más que un concepto son en esencia una experiencia que solo puede transmitida a través del ejemplo, es por ello que debe poseer características especiales y competencias para fomentar los valores morales, culturales y éticos en los educandos.
             En este sentido, el paradigma cualitativo desde lo crítico reflexivo  permita ahondar más en la experiencia de la educación en valores en el aula de clase. El paradigma cualitativo presenta una axiología o conjunto  de valores, cultura o elementos identitarios de los sujetos en su ámbito y fundamentada en el estudio de los seres humanos. Éste se interesa por la realidad en donde las personas interactúan y comparten un mismo sistema de valores, reglas y normas, donde todo se construye socialmente, es eminentemente humanista y es por ello que se adapta a la investigación propuesta acerca del rol del docente en la educación en valores.
            Epistemológicamente, este plantea la construcción de una teoría desde la reflexión en la acción, desde la praxis como encuentro crítico. Dentro del enfoque crítico y el énfasis de un enfoque interpretativo, se puede decir que juntos comparten un criterio de lo práctico, donde el sujeto se desempeña. La diferencia entre estos dos enfoques, es que el enfoque interpretativo tiene un límite que es el personal, mientras que el crítico va más allá de esto y lo hace enfocándose en el carácter colectivo a través de una sociedad critica. Los individuos se relacionan entre sí de forma estrecha puesto que hay una relación por el fuerte compromiso para el cambio, donde el investigador es un sujeto más, y sus métodos de mayor utilidad son el estudio de casos y técnicas participativas.
            Asimismo, se relaciona de una forma explícita la auto reflexión crítica a los procesos del conocimiento en el cual tiene la finalidad de transformar la posición en las relaciones sociales en un contexto de solución de conflictos de esta manera la participación del grupo de investigación en el análisis e interpretación de datos que se realiza mediante la discusión e indagación de alto nivel de abstracción. (Martínez, 2006)
En la interpretación de datos se interrelacionan factores personales, sociales históricos y políticos por ende identificar el potencial de cambio y emancipar a los sujetos al analizar de una forma concreta al cambio bajo la perspectiva de una ideología compartida. El investigador toma partido en la realización de la investigación, haciendo valer su concepción ideológica a fin de generar transformaciones en sus resultados. La postura ideológica es vista como un grupo de creencias que permiten tener un criterio ante la vida.
De acuerdo con ello Habermas (1982) afirma que el saber es el resultado de la acción humana motivada por necesidades naturales e intereses. Distingue tres intereses constitutivos del conocimiento: el técnico, el práctico y el emancipatorio. A ellos corresponden tres tipos de ciencias o disciplinas. El enfoque de las ciencias empírico-analíticas incorpora un interés cognoscitivo técnico; el de las ciencias históricas-hermenéuticas incorpora un interés cognoscitivo práctico; y el enfoque de las ciencias, orientadas hacia la crítica, incorpora el interés cognoscitivo emancipatorio.
A partir de estas observaciones de Habermas, se llevan a cabo planteamientos epistemológicos que consideran la naturaleza y el estatus del conocimiento profesional generado en la escuela, como la búsqueda de categorías epistemológicas que permitan reconstruir una teoría del conocimiento superadora del reduccionismo cientificista que antagoniza el conocimiento científico respecto al cotidiano, convirtiendo a aquél en una forma de ideología social y a éste en mera actividad rutinaria e instrumental. Siguiendo a Habermas, se considera que sólo desde una epistemología que reconozca la dialéctica que se establece entre los intereses llamados subjetivos y el conocimiento objetivo, podremos comenzar a dar cuenta de un conocimiento que emancipe el pensamiento rutinario dominante en la escuela, en la perspectiva de generar un pensamiento reflexivo y autónomo.
En concordancia con lo expuesto, el rol del docente en la educación en valores se enmarca dentro del enfoque crítico al resalta la labor del docente en la formación integral de la persona, entendiéndose el hecho educativo como proceso holístico, en el cual deben predominar los valores culturales, morales, ético y socialistas que la sociedad venezolana necesita para avanzar en la creación del nuevo ciudadano comprometido con su entorno.
            Así mismo, desde el punto de vista educativo, su importancia recae en la educación como agente movilizador del cambio en la persona, de la transformación de realidades, de lo que se tiene a lo que se quiere tener como sociedad, en este sentido, se habla de una educación en valores donde el hombre reconozca en la comunidad las fortalezas para construir la patria nueva y una vida completamente feliz, donde lo importante no sea el capital monetario sino el humanista, en el cual se termine con la explotación del hombre y la naturaleza para el beneficio de pocos y se favorezca al pueblo como un todo.
            En concordancia con lo expuesto, se tiene un aspecto pedagógico que permitirá reconocer las características del docente que forma en valores a sus educandos, así como su responsabilidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los mismos. La importancia de este aspecto tiene que ver con el uso de estrategias, métodos y técnicas que faciliten la aprehensión de los valores como parte de la persona y pilar de las relaciones humanas.
           

Bibliografía

Fermoso, P. (2000) Teoría de la educación. Editorial Trillas. México.
Martínez, M. (2002). Conferencia presentada en el Congreso Internacional sobre el Nuevo Paradigma de la Ciencia de  la Educación: la Posibilidad de Ser. Mexicali (México): 12-15 Nov. En http://u.s.b.ve/miguelm/
Moleiro, M. (2008) Iniciación a los valores. Editorial San Pablo. Caracas-Venezuela.
Pérez, A. (2010) Padres. Primeros y principales educadores de los hijos. Editorial San Pablo. Caracas-Venezuela.